
~Un anillo y un par de zapatillas~
...Cuando salimos juntos de casa aquella noche, me dio la impresión de que algo malo estaba pasando. Yo lo sabía y tu también pero decidimos callarnoslo. Para enmendar rapidamente la situación te hice un regalo. Un hermoso cuadro de plata con un dibujo realizado con mis propias manos, pero tu decidiste esperar un poco mas. Antes de la una de la madrugada recibí tu regalo. Un llavero de la marca Sweetwear bien en vuelto y una pequeña carta de amor. Realmente un simple detalle. De la manera en la que lo habías envuelto a mi me parecía el kit de supervivencia para parejas con problemas serios. Y tu allí con tu sonrisa forzada intentando enderezar lo que ya habías torcido del todo.
Nuevamente mi bondad, mi idiotez o mi ignorancia (porque he de admitir que cuando me enamoro mi lógica queda absolutamente anulada...), tomaron nuevamente protagonismo y acepte con una tierna sonrisa tu regalo. Lo conservé (y aun lo conservo), enganchando el llavero a un clavo de mi pared, así, por la razón que fuera, el llavero nunca se me perdería.
Llegó el desgraciado día siguiente. No sé si recuerdas que discutimos y pasaron una serie de acontecimientos que nada tuvieron que ver con la noche anterior. Te disculpaste, me disculpé, pero nuestra relación ya se había roto en ese mismo momento.
Mi corazón, que ya tenía cicatrices profundas de otros malos encuentros con el amor, no podía creer lo que estaba pasando. "¿Como puede ser? Si todo marchaba perfectamente" me repetía una y otra vez intentando autoengañarme... Se veía venir, lo nuestro no encajaba. Tu y yo nunca pudimos decir "somos tal para cual" o pronunciar la famosa frase de "somos como uña y carne" nah! tu y yo eramos "como el gato y el perro" como dos erizos, que intentando amarse nos hacíamos daño el uno al otro enterrandonos las espinas.
"Pero no hay mal que por bien no venga" me dijo mi madre, como mi fiel maestra de la vida. Era verdad, cuando vi tu llavero colgado en la pared, lo primero que pensé fue:"Arrójalo por la ventana" pero no lo hice así, lo desengaché cuidadosamente del clavo, desenganché la figurita del niño sentado, logotipo de la marca Sweetwear, dejando el anillo suelto. Busqué mis zapatillas y enganché nuevamente el anillo a un cordón metálico que tenía desde hacía mucho tiempo.
Ya no era un simple regalo, ya no era un simple mal recuerdo del pasado, una simple mala experiencia de la noche anterior. No, simplemente era el talento simbolizado en un anillo. El talento y las ganas de superarme que, si no fuera gracias a tu regalo, jamás se me habría ocurrido. Gracias por ser tan mala persona, ahora ya se por donde no tengo que pisar, porque tu anillo siempre me lo estará recordando.
P.D: La figurita de Sweetwear, aun sigue enganchada aun clavo de mi pared y espero que siga ahí, cogiendo polvo.
"Cartas de amor de un maestro perdido"mi próximo libro.
...Cuando salimos juntos de casa aquella noche, me dio la impresión de que algo malo estaba pasando. Yo lo sabía y tu también pero decidimos callarnoslo. Para enmendar rapidamente la situación te hice un regalo. Un hermoso cuadro de plata con un dibujo realizado con mis propias manos, pero tu decidiste esperar un poco mas. Antes de la una de la madrugada recibí tu regalo. Un llavero de la marca Sweetwear bien en vuelto y una pequeña carta de amor. Realmente un simple detalle. De la manera en la que lo habías envuelto a mi me parecía el kit de supervivencia para parejas con problemas serios. Y tu allí con tu sonrisa forzada intentando enderezar lo que ya habías torcido del todo.
Nuevamente mi bondad, mi idiotez o mi ignorancia (porque he de admitir que cuando me enamoro mi lógica queda absolutamente anulada...), tomaron nuevamente protagonismo y acepte con una tierna sonrisa tu regalo. Lo conservé (y aun lo conservo), enganchando el llavero a un clavo de mi pared, así, por la razón que fuera, el llavero nunca se me perdería.
Llegó el desgraciado día siguiente. No sé si recuerdas que discutimos y pasaron una serie de acontecimientos que nada tuvieron que ver con la noche anterior. Te disculpaste, me disculpé, pero nuestra relación ya se había roto en ese mismo momento.
Mi corazón, que ya tenía cicatrices profundas de otros malos encuentros con el amor, no podía creer lo que estaba pasando. "¿Como puede ser? Si todo marchaba perfectamente" me repetía una y otra vez intentando autoengañarme... Se veía venir, lo nuestro no encajaba. Tu y yo nunca pudimos decir "somos tal para cual" o pronunciar la famosa frase de "somos como uña y carne" nah! tu y yo eramos "como el gato y el perro" como dos erizos, que intentando amarse nos hacíamos daño el uno al otro enterrandonos las espinas.
"Pero no hay mal que por bien no venga" me dijo mi madre, como mi fiel maestra de la vida. Era verdad, cuando vi tu llavero colgado en la pared, lo primero que pensé fue:"Arrójalo por la ventana" pero no lo hice así, lo desengaché cuidadosamente del clavo, desenganché la figurita del niño sentado, logotipo de la marca Sweetwear, dejando el anillo suelto. Busqué mis zapatillas y enganché nuevamente el anillo a un cordón metálico que tenía desde hacía mucho tiempo.
Ya no era un simple regalo, ya no era un simple mal recuerdo del pasado, una simple mala experiencia de la noche anterior. No, simplemente era el talento simbolizado en un anillo. El talento y las ganas de superarme que, si no fuera gracias a tu regalo, jamás se me habría ocurrido. Gracias por ser tan mala persona, ahora ya se por donde no tengo que pisar, porque tu anillo siempre me lo estará recordando.
P.D: La figurita de Sweetwear, aun sigue enganchada aun clavo de mi pared y espero que siga ahí, cogiendo polvo.
"Cartas de amor de un maestro perdido"mi próximo libro.

Woooow! Pues yo quiero leer tu próximo libro! :O Se ve muy bien :)
ResponderEliminar;3 ok jejeje ... xDD aunq no sé si te vas a aburrir con esa biografía me da cosilla
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